El Servicio Nacional de Meteorología de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) anunció que el fenómeno de El Niño se ha desarrollado en el Pacífico tropical y emitió una advertencia oficial sobre su formación.
El Niño, conocido como la fase cálida del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENSO), se produce cuando las temperaturas en el Pacífico ecuatorial se mantienen por encima del promedio durante varios meses consecutivos. Según los pronósticos de NOAA, se espera que este evento se intensifique a un nivel moderado o fuerte durante el otoño y alcance su punto máximo durante el invierno.
Los meteorólogos estiman una probabilidad de 63% de que las temperaturas de la superficie del mar superen los 2.0 grados Celsius en la región del Pacífico monitoreada para El Niño. De alcanzarse ese umbral, NOAA clasificaría el evento como un El Niño “muy fuerte”.
NOAA declara la formación de El Niño cuando las temperaturas en el Pacífico ecuatorial están al menos 0.5 grados Celsius por encima del promedio durante varios meses. Además, la agencia monitorea la atmósfera sobre esta zona, particularmente un patrón conocido como la Circulación de Walker, un flujo masivo de aire de este a oeste provocado por las diferencias de temperatura y presión entre las aguas cálidas del oeste y las aguas más frías del este del océano. Cuando este patrón se debilita y las aguas más cálidas se desplazan hacia el este, cerca de Suramérica, se declara oficialmente El Niño.
De acuerdo con NOAA, El Niño suele alcanzar su mayor intensidad durante los meses de invierno, cuando sus efectos globales son más significativos en el hemisferio norte. Durante un invierno típico bajo este fenómeno, la corriente en chorro sobre el norte del océano Pacífico tiende a desplazarse hacia el sur, llevando sistemas de tormentas hacia la franja sur de Estados Unidos.
Este cambio puede provocar condiciones más lluviosas y tormentosas en el sur de Estados Unidos, mientras que regiones como las Montañas Rocosas del Norte y los valles de Ohio y Tennessee podrían experimentar condiciones más secas. En términos de temperatura, El Niño suele favorecer inviernos más cálidos de lo normal en el norte de Estados Unidos.
“Cada El Niño no es igual; cada uno es único y deja su propia huella en nuestro clima”, expresó Ken Graham, director del Servicio Nacional de Meteorología de NOAA. “El monitoreo avanzado y una mejor comprensión de los patrones de El Niño permiten al Servicio Nacional de Meteorología predecir mejor y preparar con mayor efectividad al público y a nuestros socios principales para lo que está por venir”.
Entre los impactos habituales de El Niño se encuentran vientos más fuertes en niveles altos de la atmósfera, lo que puede limitar el desarrollo de tormentas y huracanes en la cuenca del Atlántico. Sin embargo, en el Pacífico oriental y central, los vientos más débiles pueden favorecer el desarrollo de sistemas tropicales.
Además, El Niño puede aumentar el riesgo de inundaciones por marejadas altas en algunas zonas de Estados Unidos, particularmente en la costa oeste. También puede alterar la migración de peces y otros organismos marinos, ya que especies de aguas cálidas tienden a desplazarse hacia el norte, mientras que especies de aguas frías se mueven aún más al norte o hacia aguas más profundas.
NOAA indicó que episodios anteriores de El Niño también han contribuido a la formación de floraciones de algas nocivas en la costa oeste de Estados Unidos.
Como parte de sus esfuerzos de monitoreo, NOAA adoptó oficialmente en febrero el Índice Oceánico Relativo de El Niño (RONI, por sus siglas en inglés) para evaluar las temperaturas de la superficie del mar y pronosticar eventos de El Niño y La Niña. A diferencia del índice tradicional, que utiliza un periodo fijo de 30 años para calcular las variaciones de temperatura, el RONI se ajusta mes a mes, lo que lo convierte en una herramienta más confiable para identificar estos fenómenos climáticos.
Según NOAA, el nuevo índice ha mostrado una correlación más cercana con los cambios esperados en la Circulación de Walker, ofreciendo información más útil para meteorólogos, manejadores de emergencia y el público en general.

