Tres radares meteorológicos móviles de última generación fueron presentados hoy por el Laboratorio Nacional de Tormentas Severas (NSSL, por sus siglas en inglés) de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), lo que permitirá a los investigadores desplegar tecnología de nivel científico directamente en zonas afectadas por tornados, incendios forestales, tormentas de granizo, inundaciones repentinas y eventos de vientos severos.
Estos nuevos sistemas representan un avance significativo al ampliar la capacidad de obtener información crítica en tiempo real sobre amenazas meteorológicas peligrosas.
“Esto cambia las reglas del juego para la seguridad pública”, expresó la doctora DaNa Carlis, directora del NSSL. “No solo estamos aumentando de un radar a tres, sino que estamos mejorando significativamente la calidad de los datos que podemos ofrecer a pronosticadores y tomadores de decisiones. Estas herramientas nos permiten observar fenómenos extremos con un nivel de detalle y confianza que antes era imposible”.
Los radares están diseñados para ser desplegados rápidamente en áreas donde se desarrollan fenómenos peligrosos, permitiendo a los científicos ubicarse más cerca de tormentas e incendios forestales para obtener datos más precisos. Esta cercanía ayuda a cerrar las brechas de información que no pueden ser captadas completamente por la red de radares fijos.
Cada radar está montado en camiones de servicio pesado equipados con espacio de trabajo para investigadores. Cada unidad incluye dos radares de banda X (más sensibles a partículas pequeñas) y uno de banda C (más eficaz para lluvias intensas y partículas grandes), lo que permite obtener mediciones más completas según las condiciones del evento.
Los radares móviles permiten observar las capas más bajas de las tormentas, donde se originan fenómenos como los tornados, lo que ofrece información detallada en las áreas donde las personas están en mayor riesgo.
Además, al utilizar múltiples radares sobre una misma tormenta, los científicos pueden medir con mayor precisión la velocidad y dirección del viento, mejorando el análisis de la intensidad y evolución de los fenómenos.
Estos sistemas también serán clave en el estudio de incendios forestales, al monitorear columnas de humo y cambios en el comportamiento del fuego, así como en inundaciones repentinas, permitiendo identificar en tiempo real las zonas de mayor precipitación.
Este esfuerzo forma parte del programa VORTEX-USA, que cumple 10 años investigando tornados y tormentas severas, integrando expertos de universidades, sector privado y agencias gubernamentales.
Los nuevos radares se suman a una flota de observación móvil que incluye sistemas aéreos no tripulados, herramientas de medición de precipitación, sensores de rayos y tecnología LiDAR.
Según Carlis, los datos recopilados no solo serán utilizados para investigación, sino que ayudarán a mejorar los pronósticos del tiempo y a salvar vidas, al brindar a las comunidades más tiempo para prepararse ante eventos severos.

