La Lucha Invisibilizada: El Desafío del BSNF por el Reconocimiento Justo
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La Lucha Invisibilizada: El Desafío del BSNF por el Reconocimiento Justo

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Por: Ariana Rivera / Estudiante del RUM

El baloncesto en Puerto Rico es mucho más que un deporte: es una fiesta de emociones y adrenalina que ha unido a generaciones a través de victorias y derrotas. En la memoria colectiva, destacan nombres como Pacheco de los Indios, Curbelo de los Atléticos y Piculín de los Cangrejeros. Sin embargo, estos nombres pertenecen al baloncesto masculino. Si preguntamos por jugadoras del baloncesto femenino, pocos podrán mencionar algún nombre. La pregunta es: ¿dónde queda la emoción y la adrenalina del BSNF (Baloncesto Superior Nacional Femenino)? ¿Por qué no existe el mismo orgullo hacia el baloncesto femenino en Puerto Rico?

La liga femenina sigue siendo invisible para los medios y la sociedad. En 2024, las Cangrejeras de Santurce ganaron el campeonato de baloncesto femenino, pero su victoria pasó desapercibida. Mientras los partidos del equipo masculino son promocionados, televisados y celebrados con fervor, los juegos del BSNF suelen carecer de la misma atención. Los medios de comunicación no dan el mismo respaldo a las jugadoras y, en muchos casos, los partidos ni siquiera son transmitidos. El mercadeo del BSNF es limitado y la promoción de la liga femenina no tiene el apoyo necesario para crecer.

A esto se suma la discriminación de género en el deporte. Las jugadoras del BSNF no reciben ni el 10 por ciento de los ingresos que los hombres, ya sea por auspicios o apoyo municipal. El salario promedio de una jugadora en el BSNF es de aproximadamente 6,000 dólares por toda la temporada, mientras que algunos equipos operan con presupuestos mucho más altos, superando los 75,000 dólares anuales, lo que equivale al salario de un solo jugador en el BSN. Este desajuste refleja la desigualdad de género en el deporte, donde las mujeres tienen que luchar no solo contra sus rivales en la cancha, sino contra un sistema que no valora su talento ni su esfuerzo de la misma manera que a los hombres.

El ejemplo de la WNBA en Estados Unidos es revelador. Esta liga ha experimentado un crecimiento significativo, con un aumento del 601% en sus ventas en 2024, gracias a la popularidad de sus jugadoras y a alianzas con marcas como Reebok. En cambio, el BSNF en Puerto Rico ha logrado avances limitados. Aunque ha intentado generar productos relacionados con la liga, no ha alcanzado el nivel de alianzas comerciales ni estrategias de marketing que maximicen los ingresos por ventas de mercancía. A pesar de todo, algunos equipos del BSN han logrado establecer colaboraciones con empresas locales, como COLONIV y Homegrown, para promocionar su mercancía y obtener patrocinio.

Es urgente que el BSNF busque el mismo apoyo que el BSN ha logrado para sus jugadores. El primer paso debe ser aumentar la inversión de empresas privadas en el baloncesto femenino. El deporte no debe ser un reflejo más de la desigualdad de género. La lucha de las jugadoras del BSNF no solo es por el balón, sino por un reconocimiento justo de su esfuerzo y talento, que les permita recibir la misma atención, respeto y apoyo que los jugadores masculinos.

El baloncesto femenino en Puerto Rico merece ser reconocido como la liga más dura, sin importar el género de sus jugadores.

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