Por: Alexander Pagan / Mediador de Conflictos
La inteligencia artificial llegó y no parece que se vaya a ir a ningún lado. Con su avance, los consumidores enfrentan nuevos retos, y quienes más lo sienten son los adultos mayores, que cada día se topan con servicios más automatizados y menos humanos.
Son miles los consumidores que, con el paso de los días, se enfrentan a más servicios controlados por la inteligencia artificial. Esto se ve en los supermercados con los checkouts de autoservicio, en las tiendas por departamentos con los autocobros y despachos en el área de alimentos, y hasta en las gasolineras, donde cada vez es más común el autoatendido o el uso de códigos de barras.
Estudios publicados tan recientes como el año 2025 revelan que un 21 por ciento de las pymes en Puerto Rico (P.R.) ya cuentan con algún mecanismo que funciona a través de la inteligencia artificial. De estas, un 61 por ciento reflejó mejoras en productividad, especialmente en el área de servicios al cliente. También, se proyecta que las empresas continúen aumentando su productividad anualmente en no menos de un 3.8 por ciento, con énfasis en servicio al cliente, informática y operaciones.
Cada día que pasa, el factor humano pierde espacio, y todo apunta a que esta tendencia seguirá creciendo durante el 2026. Esto tendrá un impacto directo en los servicios financieros e hipotecarios, que no serán la excepción. El 90 por ciento de las familias que nos llegan lo hacen con problemas de acceso a servicios de productos que ya han adquirido y que ahora necesitan actualizar o modificar. En muchos casos, buscan información sobre pagos atrasados, balances, procesos de ejecución o cambios de administradores financieros o hipotecarios.
La realidad es que muchas de estas inquietudes surgen porque, en momentos de necesidad, no logran el contacto humano que necesitan para aclarar su situación. La pandemia aceleró la llegada de la inteligencia artificial y su crecimiento ha sido imparable, pero para muchos adultos mayores, especialmente aquellos que no dominan el inglés o no entienden estos sistemas automatizados, esto se ha convertido en un reto diario.
Cabe destacar que la automatización no ha evitado la morosidad ni los atrasos. La inteligencia artificial avanza y nadie la detiene, pero eso no significa que el factor humano deba desaparecer. Es importante que las empresas se sensibilicen y no eliminen por completo el trato directo en el servicio al cliente. Humanizar sigue siendo necesario, y nuestros adultos mayores lo necesitan.
Ante este panorama, comparto algunas guías que pueden ayudar a enfrentar esta nueva realidad:
- No ignores la correspondencia que recibas o envíes a tus acreedores.
- Lleva una bitácora o registro de los servicios y gestiones realizadas.
- Infórmate sobre los servicios que ofrece tu proveedor financiero, sus horarios y puntos de atención.
- Mantente atento a correos electrónicos y comunicaciones en redes sociales.
- Presta atención a cambios de titular del acreedor, administradores o notificaciones masivas.
- No ignores cobros legales enviados por correo o mediante emplazamientos.
- Mantente proactivo ante los cambios en tus productos hipotecarios o financieros.
Recuerda: ignorar o evadir el contacto con tus acreedores puede jugar en tu contra. Buscar orientación a tiempo siempre es la mejor opción.
