En un mundo en el cual la inteligencia artificial cada día domina más los espacios, opino, que una capacidad humana cobra mayor relevancia: la inteligencia narrativa. ¿Qué es la inteligencia narrativa? Inteligencia narrativa se define como la capacidad humana de estructurar experiencias, emociones y conocimientos en forma de historias significativas.
En muchas ocasiones recordamos más fácilmente una historia que una simple información. ¿Por qué? Probablemente porque la historia le impactó emocionalmente, pudo identificarse con algún detalle o simplemente entendió el mensaje. La narrativa verdadera nace de la sensibilidad cultural, el conocimiento del contexto y la empatía, elementos ausentes de la inteligencia artificial.
Por años, se dice que la inteligencia narrativa es una de las formas más efectivas de enseñanza sin embargo, hoy día, trasciende las aulas y se posiciona en los medios de comunicación así como las empresas. En un escenario donde conectar con los públicos es indispensable contar historias es necesario. A diferencia del Storytelling la inteligencia narrativa es la capacidad cognitiva o estructural para organizar el sentido de las cosas, mientras que el Storytelling es la técnica o el arte de contar una historia específica. En arroz y habichuelas, la inteligencia narrativa es el qué y el por qué mientras el Storytelling es el cómo.
Utilizar este tipo de inteligencia contribuye a conectar mejor con los públicos. Presentar el valor de un producto o servicio más allá de sus atributos sin duda es un arte y es precisamente en ese ejercicio que la inteligencia narrativa toma prioridad. Hoy más que nunca es necesario que los públicos se sientan identificados, atraídos y entendidos. Así que la capacidad de estructurar las experiencias y emociones son nuestros grandes aliados en el ejercicio de contar esa historia.
Como relacionista a diario colaboro con entidades gubernamentales, municipales así como con el sector privado detalles sobre productos y servicios disponibles, entre otros. Cómo se redacta el mensaje a comunicar hace la diferencia entre una buena historia o un desastre. Por ejemplo, en vez de limitarme a decir que X negocio vende café, busco que el mensaje transmita que detrás de cada taza hay un caficultor, manos puertorriqueñas que elaboran ese café. Tomar esta taza de café es parte de la cultura que caracteriza a los puertorriqueños quienes, en su mayoría, se levantan cada mañana con el rico aroma que emana de colar esa tacita.
Otro ejemplo puede ser un producto para desinfectar. Más allá de las cualidades e ingredientes del producto es vender que el mismo contribuye a cuidar el hogar y la salud de quienes lo utilizan. Esto se percibe como mayor bienestar para ese espacio que en ocasiones es también el lugar de descanso.
La inteligencia narrativa, es una habilidad poderosa que, a mi juicio, jamás será reemplazada por la inteligencia artificial. De la misma forma en que contamos a nuestros amigos, conocidos o seres queridos algo que nos pasó para que se identifiquen con nosotros asimismo podemos construir historias trascendentales.

