Organizaciones ambientales y comunitarias reiteraron el llamado a proteger los terrenos ubicados a la entrada de la zona turística costera del municipio de Salinas mediante la designación de la Reserva Natural Abey, luego de que trascendieran nuevas maniobras de la empresa Clasiofertas, dueña del predio, para desarrollar el área.
El coordinador del Comité Diálogo Ambiental, Víctor Alvarado Guzmán, señaló que la posible reactivación de propuestas de construcción evidencia la necesidad de establecer protecciones permanentes para el lugar.
“El área propuesta como reserva natural comprende aproximadamente 109,571 metros cuadrados de terreno donde se ubican un bosque, un humedal, yacimientos arqueológicos y parte del acuífero del sur. Ante nuevas iniciativas de desarrollo, resulta urgente formalizar su designación como reserva natural para garantizar la conservación de estos recursos y proteger a las comunidades colindantes”, expresó Alvarado.
Las comunidades de Villa Cofresí, Villa Esperanza y la urbanización La Margarita colindan directamente con estos terrenos, clasificados como Suelo Rústico Especialmente Protegido (SREP) en el Plan de Usos de Terrenos, categoría que limita su transformación a usos urbanos.
Según el líder ambiental, hace unos años se logró revocar un permiso incorrectamente otorgado por el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) a Clasiofertas para destruir parte del bosque del área. Sin embargo, residentes de la zona denunciaron posteriormente que maquinaria pesada taló y trituró árboles en el área sin contar con los permisos correspondientes. No obstante, las querellas y reclamos presentados ante el DRNA no prosperaron.
Ante esta situación, la delegación del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) en la Cámara de Representantes presentó el pasado año el Proyecto de la Cámara 753 (PC 753), dirigido a viabilizar la designación del área como Reserva Natural Abey de Salinas.
La representante Adriana Gutiérrez Colón, quien es coautora del proyecto, sostuvo que la medida responde a la necesidad de atender el reclamo ciudadano y prevenir impactos ambientales irreversibles.
“Este proyecto surge del llamado legítimo de las comunidades que buscan proteger su entorno y su seguridad ante posibles desarrollos en un área de alto valor ecológico. La designación de la Reserva Natural Abey garantiza que el uso de estos terrenos responda a la protección de nuestros recursos naturales”, expresó la legisladora.
Gutiérrez Colón añadió que la protección del área constituye una medida preventiva ante los riesgos ambientales y sociales asociados a intervenciones inadecuadas en ecosistemas sensibles.
“No podemos permitir decisiones que comprometan la estabilidad ambiental y la calidad de vida de las comunidades. La política pública debe priorizar la conservación, la seguridad ciudadana y el desarrollo sostenible”, afirmó.
Por su parte, la presidenta de la Asociación de Residentes de La Margarita, Wanda Ríos Colorado, reiteró el respaldo de la comunidad a la designación de la reserva, destacando su impacto directo en la seguridad y el bienestar de los residentes.
“Independientemente de si insisten o no en construir en esos terrenos, respaldamos el Proyecto de la Cámara 753 porque se trata de un espacio de gran importancia ecológica y cultural para nuestro municipio. Su designación como Reserva Natural no solo protege recursos valiosos, sino que fortalece la seguridad y la calidad de vida de las comunidades cercanas”, sostuvo Ríos Colorado.
Según explicó, en estos terrenos se han identificado yacimientos arqueológicos de periodos precolombinos, lo que les confiere un valor patrimonial significativo. Además, el área alberga humedales que cumplen funciones esenciales en el manejo natural del agua, particularmente durante lluvias intensas y crecidas asociadas al río Nigua, contribuyendo a la retención de escorrentías, la recarga del acuífero y la estabilidad del terreno.
La líder comunitaria advirtió que la alteración o impermeabilización del suelo podría modificar los patrones naturales de drenaje y aumentar el riesgo de inundaciones en sectores cercanos.
“Para nuestra comunidad, la protección de estos terrenos representa una medida de prevención y seguridad. Los residentes conocemos de primera mano los efectos de las inundaciones, por lo que cualquier intervención debe considerar responsablemente sus impactos ambientales y sociales”, añadió.
Las organizaciones ambientales y comunitarias insistieron en que la designación de la Reserva Natural Abey constituye una acción necesaria para salvaguardar recursos ecológicos, patrimonio histórico y la seguridad de las comunidades ante posibles desarrollos futuros.

