Países alrededor del mundo, incluido Puerto Rico, celebran hoy el Día de Pascua. Este es el tercer día del Triduo Pascual donde personas de diferentes denominaciones conmemoran la resurrección de Jesús de entre los muertos. La celebración marca el final de la Semana Santa y la Cuaresma.
Muchos conocen este día por la tradicional búsqueda de huevitos de pascua, actividad que reúne a niños y familias quienes festejan con alegría. Sin embargo, ¿Cuál es el verdadero significado de este día? En el contexto cristiano la Pascua representa la salvación, la esperanza y la vida eterna. Un espacio que permite la reflexión y la renovación del espíritu.
Hoy, me alejo de las columnas de opinión que de ordinario redacto enmarcadas en las relaciones públicas para hablar de lo que para mí significa el Día de Pascua desde la perspectiva del bienestar. Vivimos en una sociedad marcada por el estrés y las preocupaciones. Entre el trabajo, el hogar, los niños y sus actividades, muchas veces olvidamos sacar unos minutos para detenernos y reflexionar sobre nosotros, para conectar con uno mismo, con la naturaleza, con la vida. Esto más allá de preferencias religiosas. Es tener ese espacio en medio del silencio para escuchar, escucharse, sentir, valorarse y amarse.
Frecuentemente escuchamos personas decir “hay que vivir la Pascua”. Para mi, vivir la Pascua es llevar a cabo pequeñas acciones que promuevan la gratitud, la empatía y la solidaridad. Es dejar atrás el dolor, las preocupaciones , las cargas emocionales y aferrarse a la posibilidad de una mejor vida. Es renovar el espíritu confiados en que todo en la vida pasa y que en la medida en que cambiamos la actitud también cambia el entorno.
La gratitud es el primer paso para lograr el bienestar. Cuando vivimos en gratitud reconocemos y valoramos lo positivo de la vida, incluso en momentos difíciles. Una pequeña lista que incluya cosas por las cuales damos gracias, es un paso para cambiar la forma de pensar y empezar a ver la vida diferente. En este Día de Pascua demos gracias por la vida, los familiares, el trabajo y la salud. Les invito a animarse y desde este momento comenzar a construir esa lista que le brindará bienestar.
Cuando miramos más allá de nuestro entornos valoramos aún más lo que tenemos. Son cientos las personas que carecen de salud, de un familiar que esté ahí para ellos. Millones que se acuestan sin comer todos los días y carecen de acceso a servicios básicos como agua potable y servicios médicos. Hay quienes viven con el temor constante del sonido de misiles y explosiones. Demos gracias porque vivimos en un lugar bendecido.
Hoy, doy gracias por la vida, mi hijos y nieta, mi familia, la salud y claro por ustedes mis queridos lectores de La Voz Digital PR quienes me acompañan domingos alternos. Para ustedes mis mejores deseos que este Día de Pascua sea el inicio de una nueva vida llena de prosperidad, salud, y paz.


