Llega septiembre y con ello la celebración de la Semana de la Concienciación Sobre Derechos de la Comunidad Sorda y Día Nacional del Sordo en Puerto Rico. La semana se celebra, conforme establece el calendario de Proclamas del Departamento de Estado, la última de septiembre. Una fecha que nos invita a reflexionar sobre la necesidad, a mi juicio, imperante de garantizar a la comunidad sorda el acceso efectivo a los servicios públicos y privados en igualdad de condiciones.
Tristemente, a pesar de esfuerzos realizados, leyes y reglamentos aprobados, todavía la comunidad sorda enfrenta barreras que limitan el acceso a servicios esenciales. Más aún, enfrenta serios desafíos que incluyen la falta de intérpretes y rezagos en el ámbito laboral.
Para muchos sordos, acudir a una agencia o institución privada les causa frustración ante los obstáculos que enfrentan para ser atendidos. La ausencia de mecanismos adecuados de comunicación puede retrasar la prestación de servicios, e incluso en determinadas circunstancias puede poner en riesgo la seguridad y vida de una persona.
Imagine llegar a una sala de emergencia con un dolor que afecta su salud, llegar a una agencia a solicitar un servicio al cual tiene derecho y que le hagan esperar horas por falta de un intérprete. Imagine estar en medio de una emergencia y que nadie pueda orientar correctamente sobre cómo actuar. Esta es la realidad que a diario enfrenta la comunidad sorda la cual se estima en sobre 200,000 personas en la isla.
Por ello, es necesario que el gobierno cumpla con leyes aprobadas para beneficiar a la comunidad. Es fundamental que las agencias cuenten con recursos educados en lenguaje de señas formal que asistan a los sordos en busca de servicios. Es hora de convertir el mensaje de inclusión en acciones concretas que respondan a las necesidades de los sordos y que vayan más allá de la firma y aprobación de Órdenes Ejecutivas al igual que leyes que, lamentablemente, se quedan en el papel.
Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU) la libertad de expresión es un derecho humano fundamental que permite a cualquier persona expresar, difundir y recibir ideas, opiniones e información sin sufrir censura o represalias. ¿La comunidad sorda en Puerto Rico realmente ejerce a plenitud este derecho?
¿Qué podemos hacer como sociedad? Educarnos en lenguaje de señas. Tengo la bendición de ofrecer talleres de Lenguaje de Señas y observo cómo las personas se interesan genuinamente en aprender sobre este sistema. En mis talleres también conversamos sobre cómo algunas señas pueden ser de utilidad para los oyentes en situaciones cotidianas. Sin embargo, aprender lenguaje de señas va más allá de una destreza significa romper barreras, fomentar la inclusión y hasta salvar una vida. En este mes de la comunidad sorda le invito, amigo lector, a que busque información sobre el lenguaje de señas y se anime a aprender el mismo. Quizás usted pueda salvar la vida de un sordo.

