Anuncios La Voz Digital PR Anuncios La Voz Digital PR Anuncios La Voz Digital PR
Voz Oeste
Tu Voz
100 x 35
Gobierno
Seguridad
Salud
Comunidad
Entretenimiento
Deportes

La incomodidad no siempre exige un cambio

Lcdo. Luis Ibrahyn Casiano Rodríguez, MSW, MSc / Trabajador Social Clínico by Lcdo. Luis Ibrahyn Casiano Rodríguez, MSW, MSc / Trabajador Social Clínico
agosto 16, 2026
in Tu Voz
0
ASUME reconoce a cadete de la PR Youth Challenge Academy y destaca impacto de la paternidad responsable

Cada nuevo ciclo escolar llega acompañado de expectativas, entusiasmo y también de incertidumbre. Para los estudiantes supone reencontrarse con la estructura académica, conocer nuevos maestros, convivir con compañeros distintos y adaptarse a rutinas que, muchas veces, no se parecen a las del año anterior. Para las familias, representa igualmente un proceso de ajuste, particularmente cuando sus hijos expresan durante los primeros días que algo no les gusta, les incomoda o no responde a lo que esperaban.

Es precisamente en ese momento cuando debemos distinguir entre preocupación y exigencia, entre escuchar una emoción y concluir inmediatamente que el entorno tiene que modificarse. Cada vez es más común que, ante una expresión inicial de incomodidad, surjan rápidamente solicitudes de cambio de salón, modificaciones de horario, cuestionamientos sobre determinados maestros o reclamos dirigidos a transformar el ambiente escolar para responder a la preferencia particular del estudiante. La preocupación de una madre, un padre o un encargado es completamente válida. Lo que merece reflexión es la rapidez con la que, en ocasiones, esa preocupación se convierte en una exigencia sin haber permitido suficiente tiempo para observar, comprender y acompañar el proceso de adaptación.

Un o una estudiante puede sentirse incómodo porque no quedó junto a sus amistades. Puede decir que su nuevo grupo es demasiado activo, que el maestro es diferente al del año anterior o que preferiría estar en otro salón. Todo eso merece ser escuchado. Sin embargo, sentir incomodidad no significa necesariamente estar en peligro, ser víctima de una injusticia o encontrarse en un ambiente inadecuado. Desde el deseo legítimo de proteger a los hijos podemos caer, sin intención, en la práctica de eliminar cualquier situación que les produzca frustración. Pero la formación emocional requiere algo más que protección. También necesita oportunidades para desarrollar autonomía, flexibilidad, tolerancia y estrategias para manejar escenarios que no siempre responden a nuestras preferencias. No toda incomodidad es dañina. Algunas incomodidades también educan.

Aprender a relacionarse con compañeros diferentes educa. Tener un maestro con otro estilo de enseñanza educa. Descubrir que el mejor amigo no siempre estará en el mismo salón educa. Aprender a convivir con distintas personalidades, solucionar diferencias y encontrar nuevas redes de apoyo también forma parte del desarrollo. La escuela, después de todo, no prepara únicamente para aprobar asignaturas. También prepara para vivir en sociedad. Por supuesto, esto no significa normalizar situaciones de acoso, violencia, discrimen, negligencia o circunstancias que puedan afectar genuinamente el bienestar físico o emocional de un estudiante. Cuando existen señales de riesgo, patrones persistentes o evidencia de que una situación está produciendo un daño significativo, corresponde intervenir con diligencia. La reflexión no pretende sustituir la acción cuando esta es necesaria.

El problema aparece cuando comenzamos a interpretar cualquier dificultad como una situación que debe desaparecer inmediatamente. Cuando un adulto responde ante cada obstáculo removiéndolo, puede transmitir de manera involuntaria un mensaje peligroso: si algo me incomoda, alguien debe cambiarlo por mí. Tal vez sería más saludable enseñar otra secuencia: si algo me incomoda, primero intento identificar qué está ocurriendo, lo comunico, busco alternativas, utilizo mis recursos y, si necesito ayuda, la solicito.

Las familias también debemos reconocer que nuestras reacciones influyen profundamente en la manera en que los niños y adolescentes interpretan sus experiencias. Si ante una dificultad respondemos inmediatamente con alarma, indignación o confrontación, podemos aumentar la percepción de que aquello que ocurre es más grave de lo que inicialmente representaba. En cambio, cuando escuchamos con calma, hacemos preguntas, validamos la emoción y permitimos un periodo razonable de observación, enseñamos otra forma de afrontar los problemas.

Quizás antes de preguntar: “¿Cómo lo cambio de salón?”, deberíamos preguntar: “¿Qué exactamente te incomoda?”. Antes de concluir que un grupo “no sirve”, convendría conocer qué está ocurriendo dentro de ese espacio; y antes de determinar que un estudiante “no se adaptará”, habría que preguntarnos cuánto tiempo real le hemos permitido para intentarlo.

Una institución educativa responsable tiene la obligación de atender las preocupaciones de las familias, investigarlas y mantener canales de comunicación abiertos. Sin embargo, atender una solicitud no significa necesariamente concederla. Las decisiones escolares tienen que responder a criterios académicos, administrativos, sociales y de bienestar colectivo, no únicamente a la satisfacción inmediata de una preferencia individual. La educación necesita sensibilidad, pero también límites. Necesita empatía, pero igualmente estructura. Necesita escuchar a las familias sin renunciar al juicio profesional de quienes tienen la responsabilidad de administrar y acompañar los procesos escolares.

Cuando padres y escuela se ubican en bandos opuestos, el estudiante queda en medio de las dos estructuras que deberían ofrecerle mayor estabilidad. Por eso, el lenguaje también importa. Existe una enorme diferencia entre llegar diciendo “quiero que cambien esto” y acercarse expresando “quiero entender qué está pasando y cómo podemos ayudarle”. Ese segundo planteamiento abre espacios de colaboración. Estamos apenas iniciando un nuevo ciclo escolar. Es natural que existan ajustes, inseguridades e incluso días en los que nuestros hijos regresen a casa diciendo que preferirían que algo fuese distinto. Escuchémoslos. Acompañémoslos. Observemos. Preguntemos. Intervengamos cuando verdaderamente corresponda, pero también permitamos que exista tiempo para adaptarse. Porque proteger no siempre significa eliminar el obstáculo. Muchas veces significa permanecer cerca mientras nuestros hijos descubren que tienen la capacidad de superarlo.

Quizás, entonces, la pregunta para este inicio de clases no debería ser solamente: “¿Qué tiene que cambiar la escuela para que mi hijo se sienta cómodo?”. También deberíamos atrevernos a preguntar: “¿Qué puede aprender mi hijo de esta experiencia y cómo puedo acompañarlo mientras desarrolla las herramientas para manejarla?”. La incomodidad merece ser escuchada, pero no toda incomodidad necesita ser eliminada. Algunas necesitan ser comprendidas y transformadas en aprendizaje.

Me gusta esto:

Me gusta Cargando...
ShareSend
Previous Post

Organizaciones sin fines de lucro podrán fortalecer su salud financiera en el Summit de Asesores Financieros Comunitarios

Next Post

Solicitan a Fortaleza declaración de desastre ante sequía

Lcdo. Luis Ibrahyn Casiano Rodríguez, MSW, MSc / Trabajador Social Clínico

Lcdo. Luis Ibrahyn Casiano Rodríguez, MSW, MSc / Trabajador Social Clínico

Luis Ibrahyn Casiano Rodríguez es un profesional multidisciplinario con una sólida formación académica y una trayectoria comprometida con el bienestar social, la equidad y el desarrollo humano. Posee un Grado Asociado en Gerencia y Mercadeo, un Grado Técnico en Justicia Criminal, un Bachillerato en Justicia Criminal y dos maestrías: una en Trabajo Social Clínico (MSW) y otra en Psicología Industrial Organizacional (MSc). Es trabajador social licenciado y se desempeña como psicoterapeuta, desde un enfoque clínico-humanista dentro de la dimensión profesional del Trabajo Social Clínico. Asimismo, ejerce como especialista en Psicología Industrial Organizacional, integrando su conocimiento en el ámbito laboral con sensibilidad social. Durante más de una década, ha sido un activo defensor de los Derechos Humanos y Civiles, participando a puestos electivos en tres procesos eleccionarios. En el ámbito profesional/académico, forma parte del cuerpo docente de la Universidad Ana G. Méndez Centro de Cabo Rojo. Su voz también ha resonado en medios de comunicación a través de columnas de opinión y profesionales publicadas a nivel local, nacional e internacional. Como conferenciante y facilitador, ha liderado talleres en espacios académicos, profesionales y comunitarios, promoviendo la justicia social, la salud mental y el liderazgo transformador.

Next Post
Explican planes para atender la sequía

Solicitan a Fortaleza declaración de desastre ante sequía

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Conoce Nuestras Redes

Facebook Youtube Instagram

La Voz Digital PR TV

Simposio Deportivo 2026
Historias y anécdotas de un periodista silvestre

Anuncie Con Nosotros
Email: publicidad@lavozdigitalpr.com
Tel. 787-341-7439

¿Quieres promocionar tu proyecto?

Haz Click AQUÍ

Y conoce todas las opciones disponibles

Comuníquese:

noticias@lavozdigitalpr.com

© 2025 –  Todos los derechos reservados lavozdigitalpr.com

Facebook Youtube Instagram
No Result
View All Result

© 2026 JNews - Premium WordPress news & magazine theme by Jegtheme.

%d