La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) informó que la zona hipóxica —conocida también como «zona muerta»— del Golfo de América alcanzó este año una extensión aproximada de 1,332 millas cuadradas, convirtiéndose en la segunda más pequeña registrada en cuatro décadas de mediciones.
Las zonas hipóxicas son áreas del océano con niveles muy bajos o inexistentes de oxígeno disuelto, lo que limita la supervivencia de peces, mariscos, corales y otras especies marinas que habitan en el fondo marino al reducir la disponibilidad de hábitats esenciales.
La medición anual fue realizada por científicos de la Universidad Estatal de Luisiana (LSU) y del Consorcio de Universidades Marinas de Luisiana (LUMCON) durante una expedición científica efectuada entre el 24 y el 30 de julio a bordo del buque de investigación Pelican. Los datos recopilados fueron publicados y están disponibles para consulta pública.
Tormenta Bertha alteró los resultados
Los investigadores explicaron que el tamaño de la zona hipóxica fue menor de lo previsto debido al paso de la Tormenta Tropical Bertha, que atravesó el norte del Golfo de América justo antes del inicio del estudio.
Los fuertes vientos y el oleaje mezclaron las aguas superficiales, ricas en oxígeno, con las aguas profundas, aumentando temporalmente los niveles de oxígeno en el fondo marino. Como resultado, la expedición no logró capturar la extensión completa de la zona hipóxica.
No obstante, los científicos indicaron que este tipo de fenómenos meteorológicos extremos les permite comprender mejor cómo las tormentas afectan la formación y dispersión de estas áreas con bajo oxígeno, mejorando así los modelos científicos y las proyecciones futuras.
«Medir la zona hipóxica proporciona mucho más que un indicador sobre los niveles de oxígeno del Golfo. Nos ayuda a comprender la interconexión entre la tierra, los ríos y el océano. Los datos recopilados durante 40 años servirán para desarrollar mejores estrategias de manejo aguas arriba y reducir los impactos futuros en el Golfo», expresó Timothy Petty, subsecretario adjunto de Comercio para Océanos y Atmósfera de NOAA.
¿Cómo se forman las zonas muertas?
La NOAA explicó que las zonas hipóxicas se originan cuando un exceso de nutrientes, principalmente nitrógeno y fósforo transportados por la cuenca de los ríos Mississippi y Atchafalaya, llega al Golfo de América.
Estos nutrientes provocan un crecimiento acelerado de algas. Cuando las algas mueren y se descomponen, consumen grandes cantidades de oxígeno, creando áreas donde muchas especies marinas no pueden sobrevivir y deben desplazarse hacia otras zonas.
Pronóstico superó ampliamente la medición
En junio, NOAA había proyectado que la zona hipóxica alcanzaría unas 7,027 millas cuadradas, basándose en los niveles de descarga del río Mississippi y el transporte de nutrientes registrados por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
Sin embargo, la medición final quedó muy por debajo de esa estimación debido a las condiciones atmosféricas extraordinarias ocasionadas por la tormenta tropical.
Los modelos utilizados por NOAA parten de condiciones climáticas normales y tienen una capacidad limitada para incorporar el efecto inmediato de eventos extremos como tormentas o huracanes.
Continúan los esfuerzos para reducir la contaminación
La medición anual forma parte del trabajo de la Fuerza de Tarea sobre Hipoxia del Río Mississippi y el Golfo de América, integrada por agencias federales, estados, el sector agrícola, industrias y entidades relacionadas con el manejo de aguas residuales.
El objetivo de esta alianza es reducir la cantidad de nitrógeno y fósforo que llega a las aguas superficiales y disminuir el promedio quinquenal de la zona hipóxica a menos de 1,900 millas cuadradas para el año 2035.
Actualmente, el promedio de los últimos cinco años se sitúa en 3,745 millas cuadradas, casi el doble de la meta establecida.
En junio, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) informó que las estrategias implementadas por los estados lograron reducir las descargas de nitrógeno hasta cumplir con la meta fijada para 2025.
La EPA destacó que disminuir el exceso de nutrientes no solo reduce el tamaño de la zona muerta del Golfo, sino que también mejora la calidad del agua en ríos y afluentes a lo largo de la cuenca del Mississippi, fortaleciendo los recursos hídricos y beneficiando tanto a las comunidades como a las industrias pesquera y turística.

