En la celebración de la Semana y el Día de la Mujer Trabajadora, me alejo de las columnas sobre relaciones públicas y comunicaciones que usualmente comparto con ustedes. Hoy, le hablo a las mujeres a quienes invito a reflexionar y les digo que hoy es el día para escogerse, priorizarse y amarse.
La celebración de esta semana es un recordatorio de las miles de mujeres quienes a lo largo de la historia levantaron su voz y lucharon para exigir igualdad, mejores oportunidades y más derechos para todas. En un mundo, todavía dominado por hombres, era y es necesario posicionarnos en igual condición, un acto que busca lograr justicia y equidad.
Por décadas, las mujeres llevan consigo un reto silencioso: el desafío de cumplir con múltiples roles a la vez. Esto implica ser madre, compañera, hija, la encargada del hogar y la mujer profesional. Estas responsabilidades las obligan, en muchas ocasiones, a olvidarse sí mismas y escoger primero a sus hijos, parejas, trabajo y casa. Con ello también olvidan sus sueños y anhelos.
Hoy, es el momento para reflexionar en todas las veces en que dejaron de escogerse por que los niños son primero, la pareja es primero, el trabajo es primero, limpiar la casa es primero. ¿Cuántas veces llegó a sus mentes una idea de algo que querían hacer y lo pospusieron por otra prioridad? ¿Cuántas veces se sintieron cansadas sin embargo, siguieron adelante porque alguien las necesitaba?
Reconozco la capacidad de amar y entregarse que caracteriza a las mujeres empero, es necesario que se detengan un momento y piensen en ustedes. Esta invitación es un oportunidad para que se escojan, prioricen y se amen. Priorizarse en nada significa abandonar sus responsabilidades. Significa reconocer que para que todo funcione es necesario estar bien con ustedes mismas. En la medida en que se sientan bien con ustedes el entorno se transforma.
Claro está, encontrar ese balance requiere compromiso y aunque parezca casi imposible, les digo que sí se puede lograr. Pequeños detalles como levantarse y dar gracias a la vida porque están vivas, por la salud, por la oportunidad de vivir a plenitud y por estar listas para enfrentar los retos que les depare el día, es fundamental. La gratitud es una fuerza poderosa que les permitirá ser mejor persona y les recuerda que la esperanza está ahí, solo tienen que confiar en ustedes y sus capacidades.
Enseñar a quienes les rodean a respetar el espacio que les corresponde es una de muchas cosas que pueden hacer. A veces solo hace falta tomar unos pocos minutos para ustedes, sin interrupciones, para respirar y relajarse. Esto es esencial para alcanzar mayor bienestar y llenarse de energías para continuar con la agenda del día a día.
Hoy, mi mensaje para las mujeres es sencillo y, a mi juicio, poderoso, cuidarse es un acto de valentía. Por eso, reitero mi llamado a que crean en ustedes, se escojan, prioricen y se amen. ¡Feliz Semana de la Mujer Trabajadora!
