En los últimos años el país ha experimentado un aumento significativo en las sobredosis fatales y no fatales por opioides. De acuerdo con el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) los opioides sintéticos, como por ejemplo el fentanilo, son la causa principal de las muertes por sobredosis en Estados Unidos. En Puerto Rico, ha sido todo un reto recopilar de manera uniforme los datos respecto a este problema social. Sin embargo, la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA) reportó entre junio 2019 a septiembre 2023 un total de 3,873 sobredosis. De estas sobredosis, el 96% han sido registradas como no fatal y el 4% como fatal. Ante este panorama urge reflexionar y revisar los acercamientos respecto al acceso y disponibilidad a servicios de tratamiento para las personas con trastornos por uso de opioides. Una de las alternativas que podemos implementar como política pública y programática son los servicios de tratamiento de bajo umbral. Estos se caracterizan por iniciar el tratamiento el mismo día, integrar la reducción de daños, flexibilidad y disponibilidad en entornos no tradicionales (Jakuboswski & Fox, 2020). Este enfoque reconoce la diversidad de necesidades que varían desde la abstinencia hasta las personas que no están listas o interesadas en descontinuar el consumo de sustancias. Pero sobre todo pone en primer lugar las estrategias informadas en la evidencia que salvan la vida de personas que están en riesgo de sufrir sobredosis. Los servicios de tratamiento de bajo umbral con la evaluación requerida facilitan la medicación el mismo día, no penalizan y dan de baja del tratamiento a las personas que han continuado consumiendo opioides o alguna otra sustancia, contemplan horarios flexibles e integran movilización en escenarios comunitarios para aquellas personas que no logran acudir a los entornos clínicos o tradicionales. En definitiva, este acercamiento reivindica a las personas con trastornos por uso de opioides como sujetos con derechos y se aleja de la perspectiva moralista donde el tratamiento se brinda como una mera oportunidad. Otra de las estrategias de este enfoque es iniciar el tratamiento en las salas de emergencias lo que permite reducir el riesgo de sobredosis y referir al cuidado primario para la continuidad de tratamiento especializado. Puerto Rico se encuentra en un momento histórico al contar con política pública y prácticas que viabilizan esta iniciativa. Por un lado, tenemos la Orden Administrativa #577 del Departamento de Salud que establece una guía para que toda sala de emergencia adopte un protocolo para la prestación de servicios iniciales de medicación asistida y el referimiento a tratamiento. Igualmente, en diciembre de 2023 el centro de salud primaria NeoMed Center elaboró y compartió el protocolo para el inicio de medicación asistida con buprenorfina en las salas de emergencias. Por: Jennifer Montalvo García, MTS Integrante Comité de Mujeres y Asuntos de Genero Colegio de Profesionales de Trabajo Social de PR Nos encontramos como país en una coyuntura que invita a revisar nuestras políticas públicas en materia de drogas, optimizar los servicios para la población que históricamente ha sido invisibilizada, propiciar el desarrollo de competencias y aumento de destrezas entre los proveedores que desde su lugar de acción inciden en la vida de las personas con trastornos por consumo de sustancias.
